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Tipos de malta: base, caramel, tostadas y negras

Conocé los distintos tipos de malta, cómo se producen y cómo cada una aporta color, sabor y cuerpo a tu cerveza.

Por Equipo Lupulab·26 de marzo de 2025·6 min de lectura
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¿Qué es la malta y cómo se produce?

La malta es el grano de cereal —principalmente cebada— que fue sometido al proceso de malteado: germinación controlada y secado en horno (kilning). Durante la germinación, el grano desarrolla enzimas que luego usamos en el macerado. El secado y tostado define el color, el sabor y los compuestos que la malta va a aportar a la cerveza.

El proceso simplificado es: el grano limpio se remoja en agua (steeping), se deja germinar durante 4–6 días (the green malt), y luego se seca y tuesta en un horno (kiln) a distintas temperaturas y tiempos según el tipo de malta que se quiera producir. Las maltas más tostadas tienen menos enzimas activas y no pueden usarse solas como base del macerado.

Maltas base: el sustento del mosto

Las maltas base son las que aportan la mayor parte de los azúcares fermentables del mosto. Tienen alta actividad enzimática y representan generalmente entre el 60% y el 100% del grano de la receta. Las más comunes son:

  • Malta Pilsen (2-4 EBC): la más pálida de todas. Base de las lagers y cervezas claras. Sabor suave, ligeramente dulce y harinoso. Muy baja en color.
  • Malta Pale Ale (6-8 EBC): base clásica de las ales anglosajonas. Un poco más de color que la Pilsen, con notas de tostado suave, galleta y pan.
  • Malta Viena (7-10 EBC): aporta un color dorado-cobre y notas de pan, galleta y cereal tostado. Base de la Vienna Lager y las Märzen.
  • Malta Munich (15-25 EBC): carácter de pan fresco y cereal intenso. Base de las Dunkel, Bock y muchas ales oscuras. Disponible en Munich Light y Munich Dark.
  • Maris Otter (5-6 EBC): malta inglesa premium, muy apreciada por su carácter de galleta y nuez. Ideal para ales inglesas tradicionales.

Maltas Crystal / Caramel: dulzura y cuerpo

Las maltas Crystal (también llamadas Caramel) pasan por un proceso diferente: se tuesta el grano húmedo en condiciones que convierten los almidones en azúcares cristalizados dentro del propio grano. El resultado son granos con un interior vítreo y dulce que aportan azúcares no fermentables, cuerpo, dulzura residual y color sin necesidad de enzimas adicionales.

Se clasifican por su grado de color en la escala Lovibond (L) o EBC:

  • Crystal 10–20L (claro): aporta muy poco color, algo de cuerpo y una dulzura sutil. Usado en cervezas pálidas para dar redondez sin oscurecer.
  • Crystal 40–60L (medio): notas de caramelo suave, miel y fruto seco. El rango más popular para Pale Ales y Ambers.
  • Crystal 80–100L (oscuro): caramelo intenso, ciruela, toffee y pasas. Usado en Scottish Ales, Dark Ales y Porters.
  • Crystal 120L (muy oscuro): azúcar quemado, melaza, ciruela seca. Se usa en dosis bajas para añadir complejidad.
Las maltas crystal son no fermentables: el azúcar que aportan no puede ser consumido por la levadura y queda como dulzor residual en la cerveza. Usarlas en exceso produce cervezas demasiado dulces y empalagosas.

Maltas tostadas y negras: color e intensidad

Estas maltas se tuestan a temperaturas muy altas después del proceso de malteado estándar, desarrollando compuestos de Maillard y colores intensos. Tienen muy poca o ninguna actividad enzimática y se usan en pequeñas cantidades (2–10% del grano total):

  • Malta Biscuit / Amber (35-60 EBC): notas de galletita horneada, nuez y tostado suave. Agrega complejidad a las ales sin oscurecer demasiado.
  • Malta Brown (50-80 EBC): notas de madera, nuez y chocolate suave. Base histórica de las Brown Ales y Porters inglesas.
  • Malta Chocolate (700-1000 EBC): color marrón oscuro, notas de chocolate amargo, café y nuez. Imprescindible en Stouts y Porters.
  • Roasted Barley (1200-1500 EBC): cebada tostada sin maltear. Aporta el característico sabor a café negro y amargor seco de las Dry Irish Stout. Es lo que hace única a la Guinness.
  • Black Malt / Black Patent (1200-1500 EBC): muy similar al Roasted Barley pero con malta malteada. Más suave en el amargor seco.

Adjuntos no malteados: complejidad y textura

Además de la cebada malteada, muchas recetas incorporan adjuntos no malteados que aportan características específicas:

  • Avena (Oat): aporta una textura sedosa, cremosa y cuerpo lleno. Fundamental en las Oatmeal Stout y las NEIPA. Se usa molida o en copos.
  • Trigo sin maltear: aporta turbidez (proteínas de trigo), textura cremosa y ayuda a la retención de espuma. Base de las Berliner Weisse y complemento en NEIPA.
  • Centeno (Rye): sabor terroso, especiado y picante. Aporta complejidad en las Rye Ales y Pan-Am Ales. Dificulta el filtrado por su alto contenido en beta-glucanos.
  • Maíz / Arroz: adjuntos "limpios" que aportan fermentabilidad sin sabor. Usados en las lagers de adjuntos industriales, pero también en algunas recetas históricas americanas.

Cómo usarlas juntas: el art del grain bill

Una receta típica tiene una estructura en capas:

  • 60–90% maltas base (Pale, Pilsen, Munich): aportan la mayoría de los azúcares fermentables.
  • 5–20% maltas Crystal/Caramel: ajustan el cuerpo, la dulzura y el color.
  • 0–10% maltas especiales (tostadas, smoked, etc.): aportan carácter, complejidad y color.
  • 0–20% adjuntos (avena, trigo): textura y características específicas.

La clave es que cada malta en la receta tenga un propósito. Antes de agregar una malta, preguntate: ¿qué aporta esta malta que no aportan las otras? Si no tenés respuesta clara, probablemente podés simplificar la receta.

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